Considero el concepto de libertad como uno muy delicado y me limitaré a tratarlo sólo en referencia a la libertad humana, ya que no podría hablar con certeza si incluyese dentro del término de libertad la libertad de cualquier ser vivo. Tratándose, por tanto, de libertad humana, la definiré como la posibilidad de actuar mediante la razón. Aquello que dirige nuestros actos y nuestra libertad es la mente (la "esencia" del ser humano, por así decirlo).
- Si consideramos que la mente es un ente inmaterial, consideramos que la libertad no es regida por nuestro cerebro, por lo que los seres humanos constamos de una parte material (el cuerpo) y otra espiritual (la mente, fuera del cuerpo), y es nuestra mente la que toma decisiones a través del cuerpo.
- Si consideramos la mente como algo material, esta se encuentra en un lugar concreto: el cerebro, y por tanto todas nuestras acciones son meras consecuencias de los procesos que tengan lugar en él, así que nuestra libertad se halla regulada por las complejas reacciones que se den en el cerebro. Es por esto por lo que esta visión materialista de la mente conlleva al determinismo (aunque no necesariamente a la inversa, ya que ser determinista no implica ser materialista; como ejemplo de ello la famosa frase determinista de Albert Einstein: "Dios no juega a los dados"), ya que todas nuestras acciones derivan de estos procesos cerebrales, no dejando espacio a la libertad, transformándola más bien en una especie de "libertad guiada", ya que todas nuestras acciones están determinadas por el cerebro, por lo que "el futuro está escrito", así que para conocer el futuro desencadenamiento de la vida sólo necesitaríamos conocer "esa escritura", es decir, la ciencia sólo necesitaría avanzar hasta dar con el conocimiento absoluto del funcionamiento de las cosas, de los hechos, para poder predecir el futuro. Bien, precisamente este es el fallo, ya que ese conocimiento absoluto de los hechos no existe, al menos no al alcance humano.
Ese conocimiento necesario para predecir los hechos con total exactitud jamás podrá ser alcanzado por el ser humano, y, para demostrarlo, trataré de explicarlo aplicando el principio de de incertidumbre de Heisenberg. Antes de nada he de aclarar el concepto de certidumbre, entendido como el conocimiento fijo y exacto acerca de un objeto.
Este principio demuestra que es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y la velocidad de una partícula; podríamos medir exactamente ambas, pero nunca en el mismo instante. Heisenberg explicaba que la luz puede ser concebida como una corriente de partículas (cuantos de luz llamados fotones), y que cuando uno de estos fotones colisiona con una partícula, el impacto selecciona la posición de la partícula. En el proceso, la colisión del fotón con la partícula hace que esta cambie su velocidad, por lo que resulta imposible conocer su posición y su velocidad al mismo instante, ya que, el simple hecho de medir una, influye sobre la otra. Por lo tanto, el acto mismo de observar cambia lo que se está observando, con lo que cuanto más exacto sea nuestro conocimiento acerca de la posición de una partícula, más incertidumbre tendremos sobre su velocidad y viceversa.
El cerebro, como materia que es, está compuesto por partículas, y, debido a que humanamente es imposible predecir cómo actuarán estas partículas, también lo es predecir las reacciones que tendrán lugar en el cerebro, por lo que no es concebible una libertad determinada, al menos no al nivel humano, ya que, de estar el futuro determinado, ningún humano podría saberlo ni demostrarlo jamás (siempre habrá un margen de error, así que lo único que podríamos hacer es calcular las probabilidades).
Llegados a este punto, mi conclusión es que, de existir ese conocimiento capaz de "leer cómo está programado todo", la libertad sería un mero producto humano ya que sólo para nosotros podría existir como tal, y ningún humano podría leer esa programación, por lo que los humanos somos libres al menos humanamente, es decir, ya que la "libertad determinada" la hemos descartado, sólo nos queda concebir nuestra libertad como indeterminada, incierta, abierta a las posibilidades.
Así que, sí realmente no somos libres y existe una predeterminación que dicta el desencadenamiento de los hechos a los que nunca podremos accedes, no podremos saberlo jamás. De ser así, la perspectiva de la mente como algo puramente material sería acertada, pero nunca podríamos demostrarla (ya que nuestros conocimientos como humanos no nos lo permitirían). Visto desde este punto de vista estamos predestinados a "ser libres sólo dentro de lo que somos".
Sin embargo, si considerásemos que no existe dicha "libertad determinada" superior al conocimiento humano y supusiésemos que sólo existe la "verdadera libertad", la libertad abierta a las posibilidades, la perspectiva de la mente como algo inmaterial sería la correcta.
¿Somos libres? Como humanos, sí. Así que en el caso de que estuviésemos equivocados, resignémonos a creérnoslo y a gozar del concepto utópico de lo que es la libertad. Puede que realmente nuestras vidas estén programadas (y puede que no, por supuesto), pero, ¿quién tiene ilusión por vivir creyendo eso, cuando ni siquiera podernos saber si es o no así?
De ser cierto que la libertad no es en el fondo real y ya está todo predestinado, disfrutemos del producto que hemos creado nosotros los humanos y llamado libertad, al igual que haríamos si no fuese producto de nuestra invención, ya que sería el mejor regalo que podríamos habernos hecho.










